Historias de niños, niñas y adolescentes migrantes Venezolanos

Migración

Historias en pequeñas voces

Más de 93 mil niños, niñas y adolescentes migrantes venezolanos llegan a territorio colombiano sin padres ni tutor que los acompañe. A través de sus voces se evidencia cómo se han convertido en víctimas de explotación sexual, violencia y reclutamiento forzado en medio de condiciones de extrema pobreza y vulnerabilidad.

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Entre ‘cambuches’, ‘trochas’ y un ambiente hostil se juegan la vida para comer y subsistir miles de menores migrantes. Algunos se preguntan si habrá mejor vida tras el éxodo de Venezuela, pero otros sueñan con volver, porque toda crisis pasada fue mejor.

Consecuencias de una desbordada migración

Del 1'700.000 migrantes venezolanos que hay registrados en Colombia, según cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), el 25 por ciento corresponde a menores de edad. Cifra estimada porque ninguna entidad en el país tiene control total sobre el ingreso de esta población, debido a que, aproximadamente el 56 por ciento lo hace a través de pasos fronterizos ilegales por los departamentos de Arauca, La Guajira y Norte de Santander.

Sin embargo, niños, niñas y adolescentes pululan por las calles a la espera de caridad o atención. Llegan al país sin padres ni acompañantes y con altos índices de desnutrición y/o embarazo temprano en edades entre los 11 a los 17 años. Algunos terminan viviendo en espacios improvisados, llamados 'cambuches’, entre la maleza, material reciclado, agua empozada y roedores.

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A esto se suma la mortandad en menores de edad que fallecen por fuertes golpes en la cabeza o ahogados, porque trabajan en pasos fronterizos ilegales, conocidos como ‘trochas’, donde cargan en su espalda y cabeza pesados bultos con mercancía de contrabando, con el fin de llevarla de un punto a otro, y donde se ven en la obligación de cruzar ríos caudalosos, en áreas donde, según la Secretaría de Fronteras y Cooperación Internacional de Norte de Santander, al menos 10 mil personas circulan a diario. Estos menores no ganan más de 5 mil pesos por viaje, pagan vacunas a grupos armados ilegales que dominan la zona y se someten a sus condiciones para no perder la vida.

¿Excede la migración venezolana la capacidad institucional de Colombia?

Sin duda, un aumento de población migrante del 3 mil por ciento en los últimos cinco años en el país, según la subdirectora del Icbf, Liliana Pulido, ha desbordado la capacidad de atención para menores de edad en el restablecimiento de sus derechos que, entre otras, implica: salud física y mental, educación, alimentación y vivienda digna.


La funcionaria de la entidad explica que esto aumentó tras la llegada del Covid-19, pues durante el año 2020, fueron invertidos 200 mil millones de pesos para la atención integral de esta población, lo que para Pulido resultó insuficiente.


“Por eso es imperativo contar con mayor cooperación internacional, porque hay en territorio nacional cientos de menores de edad que no han sido caracterizados y, por tanto, carecen de los beneficios que ofrece el Estado”, precisa.

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Víctimas de explotación y reclutamiento forzado

El abuso, sometimiento y explotación sexual, en su mayoría, para niñas y adolescentes migrantes no acompañadas es común, según el director de Protección y Servicios Especiales de la Policía Nacional, coronel Jhon Alzate. El oficial expone que, de las denuncias recibidas por la institución, sobre diversos delitos contra menores migrantes, más de la mitad obedecen a pedófilos por abusos y explotación sexual contra menores de edad.

En frontera, la prostitución se ha convertido en un medio de subsistencia para niñas y adultas. En ese sentido, el peligro por embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual y abusos constantes a su integridad, aumenta y deriva en problemas psicológicos que atentan contra su vida.

Para niños y jóvenes migrantes no acompañados, el reclutamiento forzado por parte de grupos armados ilegales y bandas de microtráfico es permanente, explica el coronel Alzate, porque “los ven solos y vulnerables, los convencen de servir como mensajeros, los adentran en inteligencia delictiva y criminal y terminan portando armas para realizar actividades ilícitas contra el Estado”.

El oficial también señala que, en áreas de frontera, donde la disputa territorial por parte de estos Grupos Armados Organizados (GAO) es constante para el tránsito de gasolina y estupefacientes, las alianzas con el microtráfico están a la orden y es ahí donde inician a los menores en el consumo de narcóticos.

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Se espera que tras la firma del Estatuto Temporal de Protección al Migrante, un nuevo proceso que permitirá el tránsito de población venezolana que está en el país de forma irregular, dando un lapso de 10 años para adquirir una visa de residentes, se logre abordar el problema de niños, niñas y adolescentes no acompañados; se haga una caracterización de cada uno; y de esa forma, se promuevan proyectos desde el Estado, que abarquen al total de la población menor de edad venezolana que hoy vive en territorio colombiano.

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Créditos especial “Migración: historias en pequeñas voces”.

Investigación, realización y dirección: Carolina Bustamante Gutiérrez.

Realizador y post producción audiovisual: Willy Giraldo.

Productor de contenidos: Vladimir Dacol.

Producción sonora: Andrés Lozano.

Desarrollo Web: Gerardo Penagos, Edward Ortiz y Juan Diego Bonilla.

Diseño: Harol Beltrán.

Líder digital RTVC: Nicolás Congote.

Content Manager: Mario Cabrera.

Edición digital: Miguel Ángel Cortés.

Asistente de producción: Maria Alejandra Cuesta.